La gestión de los depósitos de relaves o residuos mineros es hoy una prioridad para la industria minera. En este contexto, el Global Industry Standard on Tailings Management (GISTM) se ha consolidado como uno de los principales estándares internacionales para gestionar estas instalaciones de forma segura, responsable y durante todo su ciclo de vida.
Desde la perspectiva de una consultora minera especializada en gestión del riesgo, cumplir con el GISTM no significa solo elaborar documentación técnica, sino demostrar que el operador cuenta con procesos reales, trazables y eficaces para identificar, evaluar, controlar y comunicar los riesgos asociados a sus instalaciones de relaves.
Más que un estándar técnico
El GISTM exige implantar un verdadero sistema de gestión de relaves, integrado en la estructura corporativa de la empresa. Esto implica responsabilidades claras, recursos adecuados, procesos documentados, revisión independiente y participación de la alta dirección.
La seguridad de los relaves no puede depender únicamente del equipo técnico local o de revisiones puntuales: debe formar parte de la gobernanza global de la compañía.
Conocimiento de la instalación
Los operadores deben mantener una base de conocimiento completa y actualizada de cada instalación, incluyendo diseño, construcción, operación, comportamiento observado, condiciones geológicas, hidrológicas, sísmicas, ambientales y sociales.
Esta información debe servir para responder a cuestiones clave: qué se conoce de la instalación, qué incertidumbres existen, qué modos de fallo son más relevantes y qué consecuencias tendría un fallo.
Gestión basada en riesgo
Uno de los pilares del GISTM es la gestión informada por riesgo. El operador debe identificar amenazas, analizar modos de fallo, evaluar consecuencias y definir medidas de control proporcionales al nivel de riesgo.
Este enfoque permite priorizar actuaciones e inversiones no solo según el estado físico de la infraestructura, sino también considerando impactos potenciales sobre personas, medio ambiente, operación minera y reputación corporativa.
Gobernanza y responsabilidades
El estándar exige definir claramente quién toma decisiones, quién supervisa la seguridad, quién valida los análisis técnicos y quién responde ante situaciones críticas.
En compañías con varias instalaciones, esto es esencial para comparar riesgos, priorizar inversiones y aplicar criterios homogéneos en todo el porfolio.
Ciclo de vida y preparación ante emergencias
El GISTM requiere gestionar la seguridad desde la planificación y el diseño hasta la operación, cierre y post-cierre. Esto obliga a considerar la evolución futura de la instalación, los cambios operativos, la gestión del agua, los escenarios climáticos y las necesidades de cierre seguro.
También exige planes de emergencia basados en escenarios creíbles de fallo, mapas de afectación, sistemas de alerta, protocolos de comunicación y simulacros periódicos coordinados con autoridades y comunidades.
Transparencia y mejora continua
El GISTM incorpora la dimensión social de la gestión de relaves. Los operadores deben identificar a las comunidades potencialmente afectadas, facilitar información relevante y establecer mecanismos de participación significativa.
Además, el cumplimiento no es una evaluación puntual: requiere auditorías, revisión independiente, actualización de información, seguimiento de acciones y evidencias verificables de mejora continua.
Conclusión
El GISTM representa un cambio profundo en la gestión de los depósitos de relaves. Para los operadores, el reto principal es pasar del cumplimiento documental a una implementación efectiva basada en conocimiento, riesgo, gobernanza, transparencia y mejora continua.
Contar con una consultora minera especializada en análisis de riesgos, seguridad de presas y gestión de infraestructuras críticas puede marcar la diferencia para avanzar hacia una minería más segura, responsable y sostenible.


